La Iglesia de Reumén

Iglesia Nuestra Senora de Lourdes de Reumén

Postal financiada por el Gobierno Regional de Los Ríos

Las bases para la construcción del templo católico se establecieron en octubre de 1931 al constituirse el “Comité Pro Construcción Iglesia” y la compra del terreno de 4.000 m2 en enero de 1932.

La edificación propiamente tal se concreta desde la primavera de 1933 hasta fines de 1934 y se inaugura el domingo 3 de marzo de 1935 con una misa oficiada a las 10.30 hrs por el capuchino alemán Monseñor Guido Beck de Ramberga (1885-1958), asistido por tres sacerdotes franciscanos.

En dicha instancia se bendijo la imagen de la Virgen de Lourdes, previamente donada por la señora Raquel Ojeda de González.  En la tarde de ese mismo día se realizó una concurrida procesión, donde la referida imagen fue paseada por las principales calles del pueblo. De esta importante noticia da cuenta “El Correo de Valdivia”, en su edición del miércoles 6 de marzo de 1935.

El correo de Valdivia 1935

La iglesia, Monumento Nacional

Iglesia de noche

Este templo es una de las construcciones de relativa antigüedad que perdura en el pueblo, ya que casi todas las más originarias han desaparecido, por diferentes causas. Este mismo destino podía seguir el templo reumenino, a pesar del esfuerzo de las damas católicas por mantenerlo remozado, si no era intervenido para superar su manifiesto deterioro.

Por ello, y por sus particularidades constructivas e históricas, la Municipalidad de Paillaco inició en 2011 los trámites para que sea declarado Monumento Nacional y, en esa condición, tener la posibilidad de concursar a fondos para restaurarla.

Libro Iglesia de Reumén

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No fue un proceso corto ni fácil, ya que un primer intento resultó fallido y hubo que insistir con más argumentos.

Para contribuir a la causa, se editó el libro “80 años – Iglesia de Reumén” (2015) cuya autoría corresponde a la escritora, periodista y canalizadora Albina Sabater Villalba.

Gracias a la perseverancia de la alcaldesa de Paillaco, Ramona Reyes Painequeo y del sacerdote Luis Gallardo Méndez, las gestiones avanzaron y finalmente se logró tal objetivo.

La sesión del Consejo de Monumentos Nacionales del 26 de julio de 2017, celebrada en los salones de la Biblioteca Nacional de Santiago, fue memorable y emocionante para estas dos personalidades, cuando se acoge la solicitud y el secretario sale al pasillo para anunciar solemnemente que el acuerdo, adoptado a puertas cerradas, fue unánime.

Cuentan que hubo un merecido champañazo en el barrio Lastarria.

Mediante Decreto Mineduc N°0057 el 16-02-2018 la iglesia de Reumén es declarada Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico.

Decreto Mineduc N°0057 (Descargar)

La restauración

El indispensable paso de lograr para el templo católico su declaratoria de Monumento Nacional abre la posibilidad de postular a financiamiento destinado a una prolija restauración.

Hay que cumplir los protocolos que exige aquella condición y la acción siguiente fue confeccionar la planimetría base -nada de esto existía- y elaborar un proyecto que apruebe el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).

La Municipalidad de Paillaco gestionó los fondos necesarios ante el Gobierno Regional y el Core acordó asignar los recursos para tal efecto, los que alcanzaron 95 millones de pesos.

El proyecto se elabora recogiendo opiniones de la comunidad católica y se solicita oficialmente su aprobación.  Esta no llega en primera instancia, pues el CMN hace diversas observaciones las que deben salvarse hasta obtener, mediante Ord 3609 del 8 de octubre de 2020 del Consejo de Monumentos Nacionales, la autorización de «la propuesta para la Restauración del inmueble y para las Obras Nuevas».

No obstante lo anterior, se hicieron algunas «indicaciones» a considerar en las Obras Nuevas:
– Unificar la geometría de las ventanas en tipo y tamaño, donde prevalezca el lleno sobre el vacío.
– Modificar el techo propuesto por un techo de dos aguas de modo que éste no destaque por sobre el MN.

Es de esperar que se aproveche esta instancia para modificar la ubicación de la puerta y escalera de emergencia que en el diseño aparece en el centro del presbiterio, lo que no se condice con la arquitectura original y funcionalidad del templo.

En febrero de 2021 el proyecto de restauración obtuvo la Recomendación Satisfactoria (RS) del Ministerio de Desarrollo Social. Esta iniciativa significará una inversión de 1.100 millones de pesos.

Después de salvar las «indicaciones» del CMN, obtener el timbraje oficial de los planos y que el Consejo Regional de Los Ríos apruebe el financiamiento, se llamará a licitación pública donde participan empresas de alta calificación técnica.

Se espera que durante 2021 se inicien las obras las que consideran desarmar completamente la estructura del templo, numerando cada una de sus piezas y reemplazando las malas, reconstruir la gruta y construir una sala multiuso para catequesis y velatorios, una oficina administrativa, baños, bodega y el cierre perimetral.

En las imágenes computacionales que aportamos se puede apreciar los alcances de este proyecto.

Proyecto de restauración 1

Vista del frontis con acceso para discapacitados y  conexión  abierta  a  calle  Arauco.

Proyecto de restauración 2

Panorámica desde el frontis.

Proyecto de restauración 3

Panorámica de su parte posterior que muestra la simetría del diseño ¡con una insólita ubicación de puerta de emergencia rectangular saliendo desde el centro del presbiterio! 

Proyecto de restauración 4

Lado lateral oriente y visión  de cerco perimétrico.

Proyecto de restauración 5

Acceso directo desde  calle  Arauco a  la gruta de la Virgen de Lourdes y espacio de oración.

Proyecto de restauración 6

Sala multiuso para velatorio y catequesis y dependencias anexas en lado poniente del recinto. Diseño modernista tipo container objetado por el CMN.

El pintor Pedro Retamal

Dentro del templo sobresalen los tres cuadros, cada uno con dimensiones de mural, que pintó Pedro Retamal Retamal, en 1986.

En el libro “80 años – Iglesia de Reumén”, se aprecia que los dos laterales representan escenas de la vida de Jesús el Cristo y el central evoca a su primo, Juan Baustista.

Además, en lo alto del presbiterio se estamparon tres angelitos, observándose entre ellos uno de raza negra, lo que es una originalidad.

Mural angelitos

Pedro Retamal nació en Tomé y desde niño tuvo afición por la pintura, orientándose hacia obras centradas en el mar.  Los primeros diez años de su carrera artística los dedica a la acuarela y después se muda al óleo.

Se estableció en Concepción, donde sus mejores clientes pertenecían a la colonia alemana y trabajó 10 años en Fanaloza-Penco, decorando las porcelanas de primera clase, destinadas a la exportación.

Simultáneamente, seguía pintando en forma independiente y participaba en exposiciones que pronto lo llevaron a ser reconocido como una emergente figura de calidad.

Decide ser pintor a tiempo completo y en esta etapa viaja a Reumén, dejando como testimonio de su arte los llamativos cuadros-murales del templo católico.

Sus creaciones comienzan a ser adquiridas por coleccionistas, la crítica especializada lo alaba, las entrevistas en diarios y revistas se repiten, expande su horizonte al exterior y sus cuadros son instalados en pinacotecas de prestigio.

folleto Pedro Retamal

Pedro Retamal pintando in situ en la Reserva Huilo Huilo, Neltume.

Una especial característica de Retamal es la inmanente necesidad de enseñar su arte, lo que traduce en la actividad docente y en numerosos talleres, donde los niños son sus principales aprendices.

En el verano de 2010, el terremoto del 27/02 lo sorprende en el sur y al regresar a Concepción encontró su casa saqueada, perdiendo todas sus valiosas antigüedades y porcelanas.

Con Alexandra, su segunda y actual cónyuge, optan por trasladarse a Pucón, ciudad donde reside (2021) y sus obras viajan a muchos países, adquiridas por turistas extranjeros que visitan la Galería de Arte que mantiene.

Aquí, los paisajes marinos fueron reemplazados por la cordillera, los bosques y las aguas cristalinas; y sus cuadros, impregnados de luminosidad y colorido, pueden comprarse a precios que promedian los dos millones de pesos.

Pedro Retamal

Pedro Retamal – Pucón 2012

El sacerdote Alejandro Corcuera

En la historia del catolicismo reumenino, la figura del cura Alejandro Corcuera Martínez es, por mucho, la de mayor relevancia. El sábado 21 de octubre de 1998, en una radioemisora de Paillaco, se transmitió la siguiente crónica que lo refleja:

ALEJANDRO CORAZÓN DE ORO

Hace 70 años, en el pueblo de Azofra, en la región de La Rioja Alta, una hermosa dama española trajo a la vida a una criatura que estaba predestinada para entregar campanadas de fe a los habitantes de las comunas de Los Lagos y Paillaco, pero muy particularmente a Reumén.

Alejandro Corcuera Martínez, nació el 12 de diciembre de 1928 y desde muy joven sintió esa sublime inspiración que Dios le otorga sólo a determinados seres, sólo a aquellos que reciben la bendición divina para orientar espiritualmente a quienes, en algún rincón del mundo, necesitan la guía y el consejo fraternal de un sacerdote.

El padre Alejandro se vino navegando por los mares del planeta para desembarcar en el año 1958 en el puerto de Valparaíso.  Desde allí viajó a Los Lagos, iniciando su misión pastoral con la fuerza y la ilusión de los hombres que renuncian a  constituir su propia familia en la búsqueda de ese ancho y fértil horizonte, cual es cultivar la fe religiosa en una comunidad humilde y que a través del tiempo y de la devoción en sus actos pasa a integrarse a ella como uno de sus miembros más pródigos, admirados y queridos.

Azofra es un pueblo español, cuya acepción tiene orígenes árabes y significa “granero”.  Quiso el destino que el esplendor de una cosecha de amor entregara una semilla bendita, bautizada con el nombre de Alejandro y la brisa del Mediterráneo la trasladara hasta orillas del río Collilelfu.

Sacerdote Alejandro Corcuera

A la izquierda, sacerdote Alejandro Corcuera; a la derecha, Ricardo Ezzati, Obispo de Valdivia (1997)

Hace 30 años la iglesia católica de mi pueblo recibió a este cura emprendedor y visionario, que ya en esa época intuía que la educación y la capacitación de los niños del campo son la mejor herramienta para labrar un destino mejor.  No escatimó esfuerzos para darle a la escuela particular “San Luis” una categoría superior y consiguió la movilización gratuita para sus alumnos campesinos.  ¡Cuántas familias de los alrededores le deben al padre Alejandro la educación de sus hijos!

En el año 1973 debió hacerse cargo de la parroquia de Paillaco y Reumén sólo recibía sus esporádicas visitas.  Fue  un período de oscurantismo para el catolicismo local y su retorno definitivo, hace cinco años, ha permitido encender nuevas luces a los feligreses del villorrio.

Su constante prédica del bien común y su contacto y amistad con diferentes autoridades hicieron posible la construcción de un gimnasio que simbolizará, por intermedio de la sana competición deportiva, su constante preocupación por la juventud reumenina, en especial en estos momentos, cuando ciertos parásitos foráneos los están incitando al consumo de la maligna pasta base.

El padre Alejandro sólo en dos ocasiones ha visitado a sus hermanos de sangre allá en La Rioja Alta, allá donde la exquisitez de los vinos riojanos extienden la fama de esas tierras y viñedos entre las mesas y paladares más exigentes del globo.  Su último viaje fue precisamente en la temporada de invierno pasada y, durante largos cinco meses, notamos con preocupación su ausencia.

Más de alguien corrió la voz que, a lo mejor, ya no regresaría, que sentiría el llamado de sus raíces y se quedaría recogiendo las atenciones y el afecto de sus familiares directos, que con sus 40 años de sacerdocio en Chile merece ese descanso al que tienen derecho incluso los misioneros de Dios.  Cualquier decisión que él adopte en este sentido deberemos recibirla con un resignado silencio, pero cuando ocurra, nadie podrá impedir que nos aflore la pena y que los húmedos cristales del cariño profundo rieguen nuestras curtidas mejillas.

Por ello, cuando el padre Alejandro una vez más regresó a entregarnos su palabra y su mensaje, se expandieron los corazones, las campanadas llamando a misa se escucharon más diáfanas y alegres, las aguas del Collilelfu danzaban río abajo con renovado brillo y por cada abrazo que le dimos como expresión de bienvenida había un ángel que sonreía en lo alto.  Todo fue poco para decirle al padre Alejandro cuánto lo echamos de menos, cuánto lo necesitamos y cuánto lo queremos.

El apellido Corcuera tiene una composición latina:  “Cor” se asocia con “corazón” y “cuera” derivaría de “cuorum” que en latín se interpreta como “oro”.  Para los reumeninos esta traducción es un verdadero símbolo, pues este cura de pueblo chico y de alma grande, inmensa, se ha ganado en la tierra un nombre que ya debe estar grabado en el cielo:  Alejandro Corazón de Oro.

En reconocimiento a su trayectoria en Reumén, que proyectó a otros lugares de la comuna, el Concejo Municipal de Paillaco acordó designar con su nombre la calle poniente de la plaza (antes calle Paillaco). Así quedó dispuesto en el Decreto Exento N°1756, de diciembre de 2005, suscrito por el alcalde Gastón Fuentes Sepúlveda y concejales.

Asimismo, la Municipalidad de Paillaco lo declaró Hijo Ilustre de la comuna, mediante Decreto Exento Nº1567 del 18 de octubre de 2010, suscrito por la Alcaldesa Ramona Reyes Painequeo.

Don Alejandro abandonó el mundo terrenal el 8 de agosto de 2016 y en sus exequias, su amigo en esta vida, Hugo Gómez Solís, lo despidió de la siguiente manera:

EN HOMENAJE AL REVERENDO ALEJANDRO CORCUERA MARTÍNEZ

Corría la noche del 29 de enero de 2013 y en la altura de las montañas costeras de Pucatrihue, en la provincia de Osorno, donde he tenido la suerte de construir un refugio de paz y de reencuentros, tuve la oportunidad de conversar con Jesús el Cristo.

Sí, no se extrañen.  Por telepatía lo hago a menudo.  Muchos de ustedes también lo hacen, aunque no alcancen a percibir con el sonido sus mensajes.  Esa noche me dice que desea comentarme algo sobre el padre Alejandro Corcuera.  De inmediato le consulto:  ¿Qué pasa con el cura Alejandro?  ¿Quién es?

Me responde:  El reverendo Corcuera es un ser muy evolucionado.  Según los parámetros terrenales, cuando retorne a estos pasillos cósmicos él volverá a ser un gran guía, un aspirante a maestro, cercano a la octava-novena dimensión –estoy usando tus parámetros- y estará encargado de velar porque la gente en apariencia humilde desde la perspectiva material, pueda acceder a un mejor bienestar.   Él fue a  hacer este aprendizaje en la materia y con esa experiencia hará su trabajo en estos pasillos.

Hugo, en las exequias de Alejandro tú deberás leer el mensaje que ahora te dictaré:

Querido pueblo de Reumén, queridos habitantes de estos maravillosos rincones de este país:  No debéis acongojaros por la partida del padre Alejandro, no debéis llorar si antes no llorasteis por las necesidades de la gente pobre, no sufráis pensando que este buen sacerdote viajó a las alturas sin otra vestimenta que su ropa algo vieja y desteñida.  No.  Este hombre viajó vestido de gala, viajó desnudo hacia el regazo de la Madre Celestial convertido en niño, porque volver a ser niño es la mayor bendición que se le otorga a un hombre, porque volver a ser niño es vivir la ilusión de que el mundo es luz, de que el mundo es amor y de que ese niño ha nacido para recoger en su corazón esa luz y ese amor.

Mis queridos coterráneos, muchos de ustedes no creen que en este momento es Jesús el Cristo quien les habla y se muestran escépticos y algunos piensan que soy un charlatán.  Pues bien, él les pregunta:

¿Por qué estáis aquí?  ¿Estáis realmente porque amaron al padre Alejandro, porque reconocen en él la chispa divina que construye a los ojos del hombre común lo imposible, porque en un rincón de vuestros corazones alojan la sospecha o la creencia de que este hombre fue en este territorio un reflejo de Dios, o estáis aquí, porque os conviene que los vean en este instante, porque llena vuestros egos “despedir” a un hombre al que le deben más  de un tributo, más de una sonrisa, más de un favor, más de una ilusión?

Reumeninos, esta pregunta se las hace Jesús el Cristo,  porque no desea que estéis aquí para pagar el tributo, el favor, la sonrisa, la ilusión.  Jesús el Cristo anhela que estéis aquí por amor.

¿Creen ustedes que yo sería capaz de transmitir con tanta vehemencia y profundidad este mensaje?  Entonces reconozcan que sólo soy un portavoz de Jesús.  Escúchenlo:

Aquí está el cuerpo del padre Alejandro.  Lo ha dejado de testimonio para reunirnos en esta tradicional ceremonia, para que acudan a reconocer las bondades, la misericordia, la compasión, las reconvenciones, la humildad que un hombre venido de tan lejos nos enseñara para sentirnos tan cercanos, para sentirnos hermanos.

Nada es imposible a los ojos del Padre.  Esto lo sabía Alejandro Corcuera y esto también debería asimilarlo cada uno de ustedes.  ¿Por qué un hombre proveniente de tierras lejanas es capaz de construir una escuela, no ahora cuando esto es más simple y se dan facilidades, sino en épocas de abandono a iniciativas innovadoras?  Sólo hay una respuesta:  el amor al prójimo.

 

Reumeninos, si sólo un par de ustedes pudierais imitar en vuestro ámbito de acción la entrega y generosidad del padre Alejandro, créanme que la presencia de Dios la acogeríais en vuestras manos.  ¿Es tan complicado hacer el bien?

No, no lo es.  Sólo descansa en una decisión del alma, sólo radica en un impulso del corazón.

Yo, Jesús el Cristo, estoy presente aquí no para reconveniros, no para agraviar vuestros sentimientos.  Estoy aquí porque el espíritu del padre Alejandro me lo solicitó con insistencia, porque él sí que los amó más allá del entendimiento de ustedes.

¿Cuántas veces lo enjuiciaron?  ¿Cuántas veces pensaron que él profitaba haciendo de la educación un negocio?  Tenéis en este momento la maravillosa posibilidad de arrepentiros de tales pensamientos.   Escuchen con atención:  “El sentido profundo de la vida está más allá del pensamiento”.  “La vida es una apuesta por el amor, único bien en juego desde que se nace”.

El padre Alejandro conocía vuestros pensamientos.  Los buenos y los no tan buenos.  Y cuando alguno de ustedes le hería con pensamientos no buenos, él siempre los perdonaba.  Y ustedes, ¿cuántas veces lo perdonaron por sus humanos errores?

El espíritu del padre Alejandro está a buen resguardo.  En vuestro idioma, puede decirse que está bajo el resguardo de la Madre Celestial…, o de Dios.

Reumeninos, el Padre Creador está aquí presente junto al cuerpo del padre Alejandro.  Cada vez que esto ocurre, o sea, cuando se produce la unificación entre el cuerpo y el espíritu, cuando la esencia del humano se solidifica en la eterna creación del Padre, yo, Jesús el Cristo, vengo a asistir para que el humano logre entender, aunque sea en una fracción de su conciencia, el significado de la Ley Universal…  ¿Y cuál es la Ley Universal?  No es otra que aquella impulsada por el padre Alejandro y que pocos pudieron captar:  el amor incondicional.

Aprovechemos esta ocasión para impregnarnos de este conocimiento, porque amar sin condiciones puede practicarlo cada uno de ustedes.  El amor no es poseer nada del otro, el amor es entregar sin pretender recompensa.  Vean al padre Alejandro.  Entregó todo su bienestar material.  Todo, lo repito para los incrédulos, sin esperar otra recompensa que la comprensión de Dios.   Ése es el verdadero amor.  Te amo y no espero nada a cambio.  Pero pueden estar seguros, que ese sentimiento –que está más allá del pensamiento- hará que les llegue de regreso más amor.  Sí, ama y serás amado.

Yo, Jesús el Cristo he venido hasta ustedes en esta instancia especial, no sólo para recordarles que el padre Alejandro los amó sin condiciones.  También estoy aquí para decirles que cada uno de vosotros tiene la misma potencialidad, que cada uno es libre para recoger esa potencialidad o desecharla, pero que si se inscriben en el cuaderno de las buenas obras el trabajo y permanencia del padre Alejandro no habrá sido estéril.

Ríndanle un homenaje a ese trabajo y a esa permanencia.  No está tan lejano el día en que ustedes podrán hacer el mismo viaje y, desde arriba, podrían sonreír juntos o llorar juntos, proyectando la energía cósmica suficiente para que vuestras emociones humanas edifiquen una pirámide de amor.

No es complicado acá arriba.  Lo complicado está abajo, donde conseguir lo imposible no parece posible, pero que Alejandro Corcuera sí pudo lograrlo.

Alejandro, cuéntale a los reumeninos cómo lo hiciste:  Voy a cerrar mis ojos para no ver… Sólo voy a sentir.  Fue simple… , solamente los amé…, ¡sólo los amé!, ¡sólo los amé!

Alejandro Corcuera decidió quedarse para siempre en Reumén.  Por ello, su cuerpo reposa en una sobria tumba en un destacado espacio al ingreso del cementerio local.

Alejandro Corcuera tumba

Tumba Rvdo. Alejandro Corcuera

Galería de Cuadros

La iglesia de Reumén ha sido fuente de inspiración para diversos artistas, quienes la han plasmado en pinturas, tallados y otras obras de expresión visual, como se aprecia a continuación.

Cuadro Iglesia 1

Autor:  Pedro Retamal (Concepción)
Gentileza:  Fundación Alcorma

Cuadro Iglesia 2

Autor:  Pedro Retamal (Concepción)
Gentileza:  Renán Barril Pérez

Cuadro Iglesia 3

Confeccionado en lana
Autora:  Desconocida (Santiago)
Gentileza:  Alodia Gómez Solís

Cuadro Iglesia 4

Autor:  Boris Gálvez (Valdivia)
Gentileza:  Fundación Alcorma    

Cuadro Iglesia 5

Tallado en madera de avellano
Autor:  Edgardo Oyarce (Valdivia)
Gentileza:  Johanna Gómez Avendaño

Cuadro Iglesia 6

Tallado en tronco de árbol nativo
Autor:  Gustavo Schloss (Valdivia)
Gentileza:  Fundación Alcorma

Cuadro Iglesia 7
Basado en carátula casete Himno de Reumén
Autor:  Desconocido (El Quisco)
Gentileza:  Fundación Alcorma
Cuadro Iglesia 8

Confeccionado con elementos naturales
Autora:  Verito Lagos (Pucatrihue)
Gentileza:  Comité APR-Reumén